No me gusta el cine. No quiero intermediarios entre mi imaginación y yo y quizá por ese motivo amo los libros, que son como puertas abiertas a un campo infinito de mundos y seres por imaginar.

A veces, sin embargo, me quedo enganchada a alguna película. No tiene que ser una obra maestra, ni estar consagrada por la crítica. Basta con que tenga algo que me haga pensar.

Hace un par de semanas ví La gran belleza, de Paolo Sorrentino. Algo pretenciosa, deslavazada y vagamente conexa, tiene mucho de Fellini sin que nunca pueda serlo. Pero su protagonista, Jep Gambardella, es, o ha sido, escritor y me gusta curiosear en la vida de los escritores porque siempre se aprende algo.

¿Qué hay en La gran belleza, que trata sobre un escritor famoso, que sirva a uno que empieza?

El caos y la nada

La Gran Belleza-fiesta
Ramona: ¿Tú por qué no has vuelto a escribir una novela? Jep: Salgo demasiado por la noche

La gran belleza son escenas conectadas entre sí con un hilo tenue, algunas tiernas e intimistas, otras, desagradablemente artificiosas, otras visualmente impactantes y, todas juntas, dan una sensación de caos, de tiempo que pasa sin que ocurra nada relevante, de pérdida, de nada.

Caos y nada son constantes en la vida de quienes, como Gambardella, están benditamente condenados a escribir pero no escriben. Cuando no tienes más que excusas («Me falta tiempo. En vacaciones. Cuando me jubile. Cuando crezcan los niños. Necesito ganar dinero…») estás traicionando tu don y tu talento y esa falta de sincronía con tu propósito de vida te provoca una desazón que no calma el dinero de tu nómina zombie ni las distracciones mundanas (me encanta esta palabra, que suena a algo antiguo y un poco decadente).

Si de verdad sientes la necesidad de escribir, eres escritor. Y un escritor escribe cada día: medio capítulo o tres líneas, pero a diario. En cuanto establezcas una rutina para escribir y la cumplas, tu energía creativa empezará a cambiar. Las ideas aparecerán, las palabras se ordenarán en frases y tus notas irán tomando forma de cuento, de poema, de capítulo. No te dejes arrastrar por el caos. Tienes mucho que hacer.

Elogio de la humildad

La gran belleza: escribir y publicar
«Tus once novelas, publicadas por una pequeña editorial suscrita al partido…»

¿Qué es mejor? ¿Ser un escritor aclamado, con una sola novela escrita hace veinte años que, quizá por el paso del tiempo, se considera una «obra maestra» o un escritor productivo, con varios libros no tan magníficos a sus espaldas pero con una trayectoria constante? ¿Qué es mejor, el genio o el oficio?

No estoy diciendo que haya que escoger entre ser un gran escritor o ser una «hormiga literaria», sino defendiendo el valor de la constancia, de la trayectoria, de la decisión consciente de trabajar, mejorar y aprender siempre.

Es posible que un genio de las letras nazca, pero un buen escritor se hace frase a frase. Y un escritor que puede vivir de escribir es el que sabe aprovechar las oportunidades, no desdeña una publicación más modesta y reconoce que escribir es, además de un arte, un trabajo.

Esa humildad del trabajo constante es lo que diferencia, por ejemplo, a Harper Lee de Stephen King. ¿Es Matar a un ruiseñor una gran primera novela? Ya lo creo que sí. Infinitamente mejor que Carrie, pero el señor King continua escribiendo y ganando dinero y maestría con cada nuevo libro. Yo no tengo dudas cuál de ellos querría ser.

La gran belleza

La belleza está también en lo mágico e inesperado
La Santa: ¿Por qué no ha vuelto a escribir otro libro? Jep: Buscaba la gran belleza…pero no la he encontrado

Para escribir su segunda novela, Gambardella necesita encontrar «la gran belleza», no se conforma con menos y, puesto que no la encuentra, no escribe.

La gran belleza es la maldición del escritor.

Empieza con la falta de confianza, con la duda de si serás un buen escritor, de si sabrás siquiera escribir. Aparece el temor a hacer el ridículo, a no saber aceptar las críticas. Empiezas diez proyectos y todos se quedan a medias porque, al releer, descubres que no son lo bastante buenos. ¿Comparados con qué? Normalmente, con las novelas de un escritor superventas, los artículos de un periodista consagrado o los cuentos de tu autor preferido.

De ahí a la búsqueda de la perfección hay un paso muy corto. Donde antes tenías media novela en tu ordenador, ahora ya no tienes ni medio capítulo. El menor fallo, la más pequeña disonancia, un personaje que parece flojo, una trama que se lía y el proyecto va al limbo de los libros que nunca escribirás.

Puedes escribir y sabes hacerlo. Pero nunca lo harás porque te has quedado atrapado en la telaraña del «perfecto o nada»: el libro se abandona o se eterniza, corrección tras corrección, hasta que se evapora la emoción que te hizo empezarlo.

¿Debes corregir? Sin duda. Escribir es, sobre todo, corregir. Pero también debes saber cuándo parar. Un manuscrito es como un hijo: lo haces nacer, lo alimentas, contemplas como crece y lo tienes que dejar marchar. Como un hijo, tu libro tiene que vivir su vida y al igual que nadie aspira a tener hijos «perfectos», no uses la perfección como excusa para no escribir. Escribe un buen libro. Eso es todo.

Se dice que la experiencia es la madre de la ciencia pero, como escritores, todos aprendemos mucho contemplando la vida de los otros. La de Jep Gambardella tiene mucho que mostrarnos.

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16 comentarios en “La gran belleza

  1. Me gusto lo de que un libro es como un hijo, tienes toda la razón pues al fin que es algo que nace de cada escritor y de la forma en que lo pula para mostrarlo a sus lectores depende que sea aceptado o rechazado.
    La perfección no existe, siempre habrá algo que no este como nos gustaría, pero eso es lo que hace que cada día nos preocupemos por hacer las cosas mejores, lo mismo pasa con los libros, entre mas cariñó le cogamos a escribir, cada día saldrá mejor.

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  2. Madre mía María, no he podido dejar de encontrar un gran paralelismo en todo lo que has escrito a cualquier persona, sea o no sea escritor. Tienes tanta razón en lo que se refiere a la constancia y al perfeccionismo…
    Como siempre tu forma de escribir me engancha y me hace reflexionar, porque no puedo evitar llevarme tus palabras a mi terreno personal 😉
    ¡Muchísimas gracias!
    Un abrazo

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    1. Gracias Ana.
      ¡Me hace feliz saber que mis artículos resuenan contigo, te sirven y te ayudan! Yo creo que es porque también eres una artista en tu campo y no puedes sino sentirte identificada con lo que nos pasa a todos. ¡Feliz semana!

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  3. ¡Qué grandes reflexiones, María! Llevado a mi terreno debo admitir que me tengo que recordar a veces que la perfección no es eficiente. Alguna vez he escrito un post y luego dudado si valía algo para luego sorprenderme por la buena acogida. También tengo algún cadáver en el armario, o más bien ordenador que empecé con ilusión y entre perfeccionismo y limitaciones de tiempo allí se ha quedado a medias. Gracias por hacerme reflexionar!

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    1. Gracias Dorit! Ya sabes lo mucho que valoro tus comentarios. Me encanta la analogía de los «cadáveres en el armario». ¿Hay alguno que se pueda resucitar? Quizá después de un tiempo, resulta que no están tan «muertecitos» como parecía. Y no… la perfección no es eficiente, ni una decisión sabia, pero es una «garrapatilla» de la que nos cuesta librarnos ¿eh?

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  4. María a mi me encantan las películas que nos cuenten sobre la vida de los escritores, de sus comienzos e inspiraciones primarias, porque ocurre que cuando vemos a un escritor ya posicionado y de renombre, no sabemos ese tras cámaras que tuvo que sufrir hasta llegar a donde ha estado. Concuerdo contigo plenamente que la escritura es un trabajo diario, ya sean unos pocos párrafos o textos completos, pero es algo que no se debe abandonar en la faena del día. Atendiendo a tu pregunta, por mi parte me gustaría ser una escritora constante, de publicaciones regulares y con un distinguido reconocimiento por lo que escribe, tal vez no sea de las escritoras clásicas de los grandes tiempos, pero si una que es apasionada por escribir y por dejar volar sus libros tal cual hijos que ya crecieron.
    Un abrazo.

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    1. Esa es la cosa, Eliana…cuando los escritores empiezan su carrera suelen tomar como referente a otros a los que admiran, a autores consagrados, quieren ser como ellos pero no se tiene en cuenta que también esos «grandes» fueron pequeñitos una vez. Por eso, si tuviera que destacar dos cualidades que considero imprescindibles en cualquier escritor o aspirante a autor serían la confianza en uno mismo (confianza ¿eh?, no arrogancia) y la pasión. La segunda hace que te sientes a escribir todos los días; la primera, que compartas con el mundo tu talento.
      Muchas gracias por tu comentario.

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  5. A mi también me gustan las películas y los libros que me hacen reflexionar. Me gusta cuando no me dejan indiferente y tienen una historia que me atrapa o me hace quedarme pensando y pensando.
    Coincido contigo que escribir es un trabajo, es ser constante e ir aprendiendo por el camino hasta llegar a ser un gran escritor. Aunque creo que eso se puede aplicar a muchísimas otras profesiones. Creo en el valor de la perseverancia y de no darte nunca por rendido
    Gracias por descubrirnos esta película

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    1. Hola Odina:
      Hay mucho de crítica social y costumbrista en la peli: la sociedad quiere individuos temerosos, acomodaticios, que se conformen y no sean curiosos, que no hagan preguntas incómodas y que nunca, nunca, se planteen si hay algo más que valga la pena del otro lado de la montaña. Es la tristeza del «ya estoy bien así» o del «ahora ya no voy a cambiar». Y, por supuesto, el orden en el caos, la humildad del trabajo constante y bien hecho no son específicas de los artistas. ¡Ojalá lo fueran de todas las profesiones!
      Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.

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  6. Guapa me encanta cuando alguien puede sacar tanto de una película, porque a mi me gusta mucho leer, pero ver películas también me chifla y siempre admiro a las personas que pueden ver más allá de lo que nos muestran las escenas y eso he sentido con tu artículo que lo has llevado un paso más allá. Ojo no he visto la película, lo digo por lo que me trasmites 🙂

    Creo que todo lo que nos haga reflexionar viene genial para enseñarnos, para aprender, pero sobre todo para hacernos crecer, que eso finalmente es lo que soñamos todos: avanzar 🙂

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    1. Hola Diana… pues claro. No concibo la vida si no es desde el movimiento, el avanzar, el ir siempre un poquito más allá. Por eso me sorprenden (y me desconciertan) las personas como el Jep de la película que, anclados en un punto fijo, tienen la intuición de que hay algo más pero no saben, no quieren o, simplemente, no saben cómo buscarlo.
      Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo.

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  7. No conocía esta película. Con esta reflexión veo que es una película para aquellos que buscan hacer cambios en sus vidas y no saben como hacer. E identificado la constancia en este post ya que es la amiga de aquellos que buscan algo en sus vidas o estamos llenos de sueños.

    Esta película necesito verla. Y que buena eres sacando reflexiones con una simple película.
    Saludos.

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  8. Muchas gracias, Alexa. Sí, la peli tiene, para mí, una lectura bien clara: si no haces aquello que amas, para lo que has nacido y te sienta bien no importará cuántos «amigos» tengas, cuán famoso seas, cuán admirado e idolatrado porque acabarás solo, vacío y viviendo una vida sin sentido. ¡Y hay tanta gente que, por ignorancia, inercia o vagancia, prefiere vivir así, sin valores ni fines ni metas!
    Si algún día ves la peli, me escribes y me cuentas que te ha parecido. Un abrazo.

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  9. Mi querida María,

    GRACIAS. Así, en mayúsculas.

    Por compartir una verdad tan inmensa como el Taj Mahal, por invitarnos a reflexionar y, sencillamente (que no simplemente), por haber escrito este artículo.

    Me ha llegado en un gran momento y he encontrado mucho sentido en cada una de tus palabras.

    Quienes amamos escribir nos entendemos sin necesidad de ellas (curiosamente). Quienes tan sólo desean escribir recurren a ellas porque no saben cómo entenderse.

    Un abrazo desde el corazón.

    Ali

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    1. Hola Ali:

      Por comentarios como este quiero ser y soy una editora con corazón y pasión. Cuando veo cómo vuestras ideas, palabras, frases y libros nacen, crecen, avanzan y os veo convertiros en escritores desde el más breve de los artículos al libro que queréis escribir me doy cuenta de cuántas cosas en mi vida profesional y personal (como amo lo que hago apenas hay distinción) merecen la pena.

      Gracias a tí. Por todo.

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