¿Eres un experto?

Los libros de autoayuda venden
Foto: Josh Felise (Unsplash)

¿Escribes sobre desarrollo personal? ¡Enhorabuena! Estos libros —de autoayuda, si prefieres— llevan años de moda. En las librerías, su sección es cada vez más relevante, las novedades se colocan bien a la vista en las mesas principales y muchos de sus autores se han hecho famosos (y, por qué no decirlo también, ricos).

Escribir sobre desarrollo personal vende mucho y vende bien. Las editoriales siempre están buscando nuevos autores que incorporar a su catálogo pero no basta con tener un estilo personal y distinto o una perspectiva novedosa. Las editoriales buscan expertos.

¿Qué es un experto?

Un experto es alguien que ha cometido todos los errores posibles en un campo muy limitado.

Niels Bohr – Físico

Un experto es un especialista, alguien con habilidades o experiencia en una materia determinada. Fíjate que no he mencionado aún títulos universitarios, masters en universidades extranjeras o años de formación académica reglada. Un experto puede poseer esa formación, o no tenerla en absoluto y sí poner a disposición de su público un caudal de conocimiento práctico, nacido de su experiencia directa en una determinada situación.

Uno de los e-books más vendidos en Amazon dentro de esta categoría es Manual práctico. Ley de la atracción, escrito por J. Blacksmith Schreiber, un escritor cuyas credenciales (tal y como recoge en su página de autor) son haber experimentado con multitud de sistemas para atraer a su vida aquello que desea. Ignoro si la noesiología, el sueño polifásico o portar piedras de la atracción (sean lo que sean) se consideran «credenciales» en la expresión académica del término, pero está claro que esas prácticas le han dotado de una perspectiva práctica que sus lectores valoran. Y por eso su libro se vende.

En papel, uno de los más vendidos es Adelgaza para siempre, de la químico y máster en Dietética y Nutrición humana Ángela Quintas, a la que no le faltan títulos universitarios para avalar sus conocimientos sobre dietas y adelgazamiento. ¿Garantizan la efectividad de sus consejos? En absoluto, pero la avalan como experta. Y por eso su libro vende.

Ser un experto implica, por tanto, ofrecer a los lectores tu visión personal y única sobre una cuestión, y esa visión puede nacer tanto de tu formación académica como de tu propia experiencia vital.

El «experto» según las editoriales

Experto en desarrollo personal
Posiciónate como experto en tu campo

Cada editorial tiene, por supuesto, sus propios criterios para determinar qué autores y qué manuscritos sobre crecimiento personal encajan en su colección, pero hay unos aspectos básicos que se suelen tener en cuenta:

  • Ser titulado en el campo de tu elección: ya sea una licenciatura universitaria, un máster o un título en coaching, la formación (reglada o no) es un factor que promueve la confianza entre los lectores.
  • Haber publicado artículos u otros libros relevantes en tu campo de experiencia: Nunca me canso de recomendar los guest posts, las colaboraciones en blogs y revistas relevantes (digitales o en papel) como uno de las más potentes herramientas de márketing de que dispone el escritor de no ficción en general y el especializado en desarrollo personal en particular. Si estás pensando en publicar tu libro, empieza ya dándote a conocer como autor invitado en otras plataformas y posicionándote como referente.
  • Tener experiencia personal directa en el campo o tema sobre el que verse tu libro: el maltrato a las mujeres puede abordarse desde una perspectiva psicológica, la de los expertos que tratan a las víctimas de abusos, pero también (y, a mi modo de ver, es mucho más interesante) desde el punto de vista directo de la mujer que ha sufrido a manos de su pareja, con la que los lectores se identificarán de manera inmediata. Si eres un mochilero empedernido, un carnívoro reconvertido en vegano o una actriz que ha superado su miedo escénico, tus experiencias personales interesan a los lectores…y por tanto a los editores.
  • Haber trabajado en el ámbito o campo sobre el que escribes. No es necesario que sea un trabajo remunerado: puedes escribir sobre tu vida como voluntaria en una ONG o tus aventuras como músico callejero. Lo importante es transmitir a tus lectores que, gracias a haber realizado ese trabajo, tienes un conocimiento directo de tu materia, sabes de sus peculiaridades y estás dispuesto a compartir tu saber con ellos.

Para los editores y los comités editoriales es fundamental que los libros que adquieren se vendan: los expertos venden, y lo que es más importante, consiguen la confianza de los lectores.

Soy un experto…¿dónde lo cuento?

Qué es una propuesta editorial
Envía tu propuesta, no tu manuscrito

En tu propuesta editorial, por supuesto. Es el esqueleto de tu libro, resumido en un documento tan atractivo como te sea posible porque es así como conseguirás que un editor se interese en tu proyecto.

Una de las partes esenciales de la propuesta es tu biografía, en la que, además de plasmar tu recorrido como escritor o autor, debes responder a las preguntas: «¿Por qué soy yo el indicado para escribir sobre este tema? ¿Por qué mi punto de vista es único, interesante, diferente? ¿Qué puedo aportar que interese y beneficie a los lectores?» Aprovecha esta oportunidad para demostrarle a tu futuro editor que eres el experto que los lectores están buscando y si te decantas, como muchos autores, por la autopublicación destaca tus puntos fuertes en tu página de autor. También los lectores de ebooks quieren saber quién eres y por qué deberían leerte.

¿Tienes clara tu área de experiencia? ¿Te consideras un experto? ¿Qué clase de experiencia valoras más como lector?

 

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La gran belleza

No me gusta el cine. No quiero intermediarios entre mi imaginación y yo y quizá por ese motivo amo los libros, que son como puertas abiertas a un campo infinito de mundos y seres por imaginar.

A veces, sin embargo, me quedo enganchada a alguna película. No tiene que ser una obra maestra, ni estar consagrada por la crítica. Basta con que tenga algo que me haga pensar.

Hace un par de semanas ví La gran belleza, de Paolo Sorrentino. Algo pretenciosa, deslavazada y vagamente conexa, tiene mucho de Fellini sin que nunca pueda serlo. Pero su protagonista, Jep Gambardella, es, o ha sido, escritor y me gusta curiosear en la vida de los escritores porque siempre se aprende algo.

¿Qué hay en La gran belleza, que trata sobre un escritor famoso, que sirva a uno que empieza?

El caos y la nada

La Gran Belleza-fiesta
Ramona: ¿Tú por qué no has vuelto a escribir una novela? Jep: Salgo demasiado por la noche

La gran belleza son escenas conectadas entre sí con un hilo tenue, algunas tiernas e intimistas, otras, desagradablemente artificiosas, otras visualmente impactantes y, todas juntas, dan una sensación de caos, de tiempo que pasa sin que ocurra nada relevante, de pérdida, de nada.

Caos y nada son constantes en la vida de quienes, como Gambardella, están benditamente condenados a escribir pero no escriben. Cuando no tienes más que excusas («Me falta tiempo. En vacaciones. Cuando me jubile. Cuando crezcan los niños. Necesito ganar dinero…») estás traicionando tu don y tu talento y esa falta de sincronía con tu propósito de vida te provoca una desazón que no calma el dinero de tu nómina zombie ni las distracciones mundanas (me encanta esta palabra, que suena a algo antiguo y un poco decadente).

Si de verdad sientes la necesidad de escribir, eres escritor. Y un escritor escribe cada día: medio capítulo o tres líneas, pero a diario. En cuanto establezcas una rutina para escribir y la cumplas, tu energía creativa empezará a cambiar. Las ideas aparecerán, las palabras se ordenarán en frases y tus notas irán tomando forma de cuento, de poema, de capítulo. No te dejes arrastrar por el caos. Tienes mucho que hacer.

Elogio de la humildad

La gran belleza: escribir y publicar
«Tus once novelas, publicadas por una pequeña editorial suscrita al partido…»

¿Qué es mejor? ¿Ser un escritor aclamado, con una sola novela escrita hace veinte años que, quizá por el paso del tiempo, se considera una «obra maestra» o un escritor productivo, con varios libros no tan magníficos a sus espaldas pero con una trayectoria constante? ¿Qué es mejor, el genio o el oficio?

No estoy diciendo que haya que escoger entre ser un gran escritor o ser una «hormiga literaria», sino defendiendo el valor de la constancia, de la trayectoria, de la decisión consciente de trabajar, mejorar y aprender siempre.

Es posible que un genio de las letras nazca, pero un buen escritor se hace frase a frase. Y un escritor que puede vivir de escribir es el que sabe aprovechar las oportunidades, no desdeña una publicación más modesta y reconoce que escribir es, además de un arte, un trabajo.

Esa humildad del trabajo constante es lo que diferencia, por ejemplo, a Harper Lee de Stephen King. ¿Es Matar a un ruiseñor una gran primera novela? Ya lo creo que sí. Infinitamente mejor que Carrie, pero el señor King continua escribiendo y ganando dinero y maestría con cada nuevo libro. Yo no tengo dudas cuál de ellos querría ser.

La gran belleza

La belleza está también en lo mágico e inesperado
La Santa: ¿Por qué no ha vuelto a escribir otro libro? Jep: Buscaba la gran belleza…pero no la he encontrado

Para escribir su segunda novela, Gambardella necesita encontrar «la gran belleza», no se conforma con menos y, puesto que no la encuentra, no escribe.

La gran belleza es la maldición del escritor.

Empieza con la falta de confianza, con la duda de si serás un buen escritor, de si sabrás siquiera escribir. Aparece el temor a hacer el ridículo, a no saber aceptar las críticas. Empiezas diez proyectos y todos se quedan a medias porque, al releer, descubres que no son lo bastante buenos. ¿Comparados con qué? Normalmente, con las novelas de un escritor superventas, los artículos de un periodista consagrado o los cuentos de tu autor preferido.

De ahí a la búsqueda de la perfección hay un paso muy corto. Donde antes tenías media novela en tu ordenador, ahora ya no tienes ni medio capítulo. El menor fallo, la más pequeña disonancia, un personaje que parece flojo, una trama que se lía y el proyecto va al limbo de los libros que nunca escribirás.

Puedes escribir y sabes hacerlo. Pero nunca lo harás porque te has quedado atrapado en la telaraña del «perfecto o nada»: el libro se abandona o se eterniza, corrección tras corrección, hasta que se evapora la emoción que te hizo empezarlo.

¿Debes corregir? Sin duda. Escribir es, sobre todo, corregir. Pero también debes saber cuándo parar. Un manuscrito es como un hijo: lo haces nacer, lo alimentas, contemplas como crece y lo tienes que dejar marchar. Como un hijo, tu libro tiene que vivir su vida y al igual que nadie aspira a tener hijos «perfectos», no uses la perfección como excusa para no escribir. Escribe un buen libro. Eso es todo.

Se dice que la experiencia es la madre de la ciencia pero, como escritores, todos aprendemos mucho contemplando la vida de los otros. La de Jep Gambardella tiene mucho que mostrarnos.

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Escritor busca agente

Imaginaos al escritor aficionado, lleno de ideas que le encantaría transformar en libros, ese que lo mismo está preparando un cuento basado en su infancia (porque ha leído en alguna parte que la literatura infantil«está de moda») que una novela histórica ambientada en el Siglo de Oro («por que de verdad que me encanta Pérez Reverte y Alatriste») o un poemario en verso libre.

El escritor prolífico

Suele ser un tipo prolífico, con las ideas muy claras y una personalidad arrolladora así que, cuando acude a mí como editora y le pregunto en qué cree que le puedo ayudar, me suelta: «Lo que necesito es saber cuánto cobra un agente por negociarme un contrato con X» (y pon aquí el nombre de una editorial de relumbrón, de esas que necesitas gafas de sol para acercarte a su lista de autores). Y ya de paso quiere saber a cuanto ascenderá su anticipo, y los royalties y cuanto tardará Óscar López en entrevistarle en Pagina 2.

A pesar de las veces que he escuchado esa petición no puedo evitar abrir los ojos, levantar las cejas y no sé si hacerle la ola (por esa confianza en sí mismo que raya en la temeridad) o soltar una carjacada que aligere el momento (porque tiene que estar bromeando ¿verdad?)

Todos los escritores tenemos derecho a soñar con aparecer en el catálogo de nuestra editorial favorita (o de cualquiera, si vamos a eso) pero de ahí a pensar que basta con enviar nuestro manuscrito a un agente para que se nos abran las puertas del paraíso literario va un abismo y mucho más ahora, cuando las editoriales convencionales tienen que competir con las plataformas de autopublicación que están democratizando el acceso al mundo de la edición. Así que si crees que necesitas buscarte un agente, sigue leyendo.

¿Pero qué es un agente?

El agente te representa ante la editorial
Foto: Daria Shevtsova (Unsplash)

Un agente literario es un intermediario entre los escritores y los editores. Son profesionales con contactos, que conocen a los que «cortan el bacalao» en el mundo editorial y que saben qué editoriales tienen presupuesto para adquisiciones, en cuál encajará mejor tu manuscrito, e incluso te pueden ayudar a pulirlo antes de presentarlo. Saben cuál es la línea editorial de cada sello, algo esencial para que los lectores profesionales te tengan en cuenta, y algunos de ellos son auténticas «bestias» de la profesión, a la vez temidos y respetados.

Además, es quien negociará con la editorial tu contrato, tu anticipo y tus derechos. Son los agentes comerciales de tu obra y los que te pueden conseguir el trato más ventajoso.

Un agente no es una ONG. Su trabajo es conseguir que tu manuscrito llegue a una editorial y, por esa labor, te cobra un porcentaje sobre los beneficios de la obra representada que pueden oscilar entre el 10% y el 20%.

¿Necesito yo un agente?

El ingente trabajo del agente literario

Pues sí… o no, porque todo depende de cuáles sean tus objetivos. ¿Esperas contruir una carrera literaria a largo plazo? Quizá sea buena idea contar con los servicios de un agente. Si a pesar del ingente trabajo que tienen consigues que te preste atención, sus sugerencias y recomendaciones te ayudarán muchísimo a mejorar como escritor y a que tu libro tenga la calidad que exigen las editoriales.

Por el contrario, cuando estás empezando y te planteas publicar una primera obra quizá deberías «probar en beta» tu libro, autopublicarlo en cualquiera de las plataformas disponibles y ver cómo funciona a nivel de ventas, recomendaciones, y opiniones de los lectores. De esta manera, además de ahorrarte la comisión, comprobarás de primera mano si tu libro es «material de editorial convencional.»

¿Cómo se selecciona un agente?

Este es otro tema espinoso. Los agentes establecen una relación personal con sus representados y el que a un autor le parece estupendo, a otro no le gusta. Existen, eso sí, directorios de agencias a los que puedes acudir y, si no tienes referencias del agente que escojas, tendrás que fiarte de tu intuición.

Sin embargo,  y para ponértelo un poco más fácil, si un agente pretende cobrarte por leer tu manuscrito, sal corriendo. Un buen agente sólo te cobrará comisión si consigue rentabilizar tu obra y nunca antes porque, en cierta manera, está invirtiendo en tí.

Y ahora…a enviarle mi manuscrito

¿Qué tengo que enviar a un agente?
Foto: Duong Trân Quôc (Unsplash)

Espera un momento; no es tan sencillo. A la hora de contratar un agente existe un «protocolo» que los escritores tienen que cumplir. Si no lo haces, quedarás como un pardillo y, desde luego, el ocupadísimo agente ni se dignará en echar un vistazo a tu trabajo por muy bueno que sea…pero de esos requisitos básicos hablaremos muy pronto en otro artículo.

Si éste te ha parecido útil, no dudes en compartirlo si conoces a otros a quienes les pueda interesar. La información debe circular. Siempre.

Claves de networking para escritores

¿Eres de esos escritores que se sienten más cómodos a solas en su estudio? ¿La idea de asistir a un grupo de escritura o de crítica te pone de los nervios? ¿Eres de los que piensa que el networking es sólo para ejecutivos y emprendedores? Si es así, vas a tener que replantearte tus ideas: el sistema editorial del siglo XXI ha cambiado muchísimo y hasta el escritor más ermitaño tiene que hacerse, en parte, responsable de la promoción y venta de sus libros. Utiliza el networking como herramienta para promocionarte como autor y dar a conocer tu obra.

El networking no es una pérdida de tiempo, ni un rato para hacer amigos (aunque puede ocurrir), ni un gasto inútil ni una forma moderna y sofisticada de «bajarse al bar de la esquina a charlar con quien sea». Bien planificada y ejecutada, tu estrategia de networking te puede dar abundantes beneficios sociales e incluso económicos. Aquí van unas claves para que te sea más fácil empezar a participar en estos eventos:

1. No seas avaro y comparte información

No seas avaro
Cuento de Navidad de Dickens. Ilustraciones de J. Leech para la primera edición (1843)

¿Hay algo más patético que esos escritores que disponen de información útil y, en lugar de compartirla, se la callan y la ocultan como si su vida dependiera de ello? Si sabes de una editorial que acepta manuscritos de escritores noveles, conoces a un buen agente o te has enterado de la convocatoria de un nuevo premio, compártelo con tus compañeros de oficio.

Guardártelo para tí no va a eliminar la competencia (todos tenemos internet y, antes o después, nos enteraremos) y si tu novela es tan buena como crees sin duda destacará entre todas las demás que se presenten al concurso.

Incluso si eres un egoísta de manual, piensa que si compartes tu información también los demás te harán saber aquello de que se enteren. Por tu propio beneficio, establece una red de «tráfico de información». Y si eres un escritor generoso, recuerda que la ley de la abundancia te favorece: cuanto más des, más te devolverá la vida.

2. Apúntate a un grupo de escritura

Uno de los grandes grupos de escritores.
La Generación del 27

No tiene por qué ser presencial (aunque yo lo recomiendo), pero hay multitud de grupos online donde te puedes relacionar con otros escritores, compartir información y conocimientos, obtener inspiración, nuevas ideas y perspectivas, celebrar tus éxitos o quejarte (poco) de lo mal que está el negocio editorial y lo mucho que cuesta que te acepten un manuscrito.

Si te atreves a dar un paso más, apúntate a un grupo de crítica. Aquí tendrás que hacer acopio de humildad (para aceptar las opiniones de los demás) y de confianza en tí mismo y en tu talento, porque no siempre vas a oir que eres el nuevo Hemingway. No obstante, en el grupo te ayudarán a detectar cualquier problema en tu texto y te aportarán soluciones ingeniosas y creativas para resolverlo. ¡Corregirás antes de corregir!

3. Aprende de los expertos

Aprende de los expertos
El nombre de la Rosa. Jean J. Annaud 1986

Esto implica que esos expertos no sean unos capullos avaros (ver punto nº 1), pero suponiendo que no lo sean, hay mucho que puedes aprender escuchando y preguntando a los que ya están donde tú aspiras a llegar y es muy fácil. Sólo tienes que tener en cuenta estos aspectos:

  • Ten una buena actitud: no vayas de listo, ni de divo, ni a pillarles en un renuncio. Mantén tu mente y tus orejas abiertas.
  • Sé breve cuando formules tus preguntas. Agradéceles el tiempo que te dediquen. Algún día tú serás el experto y querrás que se acerquen a tí con cortesía.
  • Compórtate bien. Los editores hablan entre sí (mucho); los escritores hablan entre sí (mucho más) y no querrás que se corra la voz de que eres un impertinente o un pelmazo.

networking4. Material básico para asistir a eventos de networking.

  • Hazte con una buena dosis de optimismo y buen rollo. No te lo tomes como una obligación fastidiosa, sino como una oportunidad de conocer a gente con la que encajas y de promocionar tu libro y a tí mismo como escritor.
  • Ten claros tus objetivos: ¿Qué quieres conseguir asistendo al evento? Si lo sabes de antemano, no tendrás la sensación de que pierdes el tiempo.
  • Llévate unas cuantas tarjetas (no hace falta que sean superprofesionales, pero sí que tenga todos tus datos de contacto) y ten un buen sistema para organizarlas y conservarlas.
  • Usa un bloc de notas para anotar cualquier información relevante . No confíes en que la recordarás más tarde.
  • No exprimas a tus posibles contactos para sacarles todo el provecho posible (aunque hayas pagado la entrada y quieras rentabilizarla)
  • Al día siguiente (o en un par de días) pónte en contacto con las personas que te hayan interesado. Si has llegado hasta aquí, ahora debes avanzar por ese camino.
  • Pásatelo bien. Disfruta y aprende todo lo que puedas.